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Publicado por el ago 28, 2012 en Otros artículos de interés | sin comentarios

A dormir…como un bebé

El sueño es un regulador biológico que permite restaurar el organismo y recuperar la energía gastada durante todo el día. El estrés, los problemas personales, los cambios en los horarios, la mala digestión, son factores que nos impiden “dormir como bebés”. Se acabaron las noches dando vueltas en la cama o por el pasillo de casa; os damos algunos trucos para recuperar el sueño y hacer que el descanso sea realmente un placer.

Qué bien se encuentra uno cuando descansa adecuadamente. Nos levantamos con energía, con ganas de trabajar y de emprender la actividad diaria. Con buen estado anímico, nos miramos en el espejo y nos sentimos a gusto con nosotros mismos. No tenemos ojeras, nos vemos con mejor cara e incluso con menos arrugas.

Y es que existe una conexión entre el sueño y la salud. Cuando una persona sufre una enfermedad, suele alterarse su sueño. A la inversa, cuando una persona duerme mal durante cierto tiempo, se producen alteraciones físicas y mentales, que pueden originar una enfermedad.

 EL ESTRÉS, TU PESADILLA

Un estudio realizado por la Fundación Pfizer en el año 2010 en España, revela que el 44% de la población tiene más estrés que hace dos años, debido a la crisis económica. Los problemas económicos han trastocado  los patrones del sueño y del descanso de la población. De hecho, un 37,1% de los españoles afirma no dormir bien, y se despiertan con la sensación de no haber descansado.

¿QUÉ ES EL INSOMNIO?

El insomnio se define como la dificultad para iniciar y/o mantener el sueño, o la sensación de no haber dormido un sueño reparador. Generalmente su comienzo es agudo; debido, sobre todo, a situaciones de estrés. En el 60% de los casos tiende a volverse crónico.

 ¿CUÁNTO TIEMPO HAY QUE DORMIR?

Las horas de sueño consideradas normales varían de una persona a otra, incluso entre diferentes culturas y con la edad. Así, un recién nacido duerme aproximadamente 18 horas, un adulto joven entre 8-9 horas y un anciano alrededor de 5-6 horas.

De los 30 a los 60 años disminuye lenta y gradualmente la calidad y el tiempo total de sueño. A medida que avanza la edad, el sueño se vuelve más superficial y los despertares son más frecuentes.

Lo importante es que la calidad del sueño sea buena y no se vea afectada nuestra actividad diaria.

 DI ADIÓS A LAS NOCHES EN BLANCO

Adquirir unos buenos hábitos de actividad, horarios, dieta y ritmo de vida que faciliten el sueño es el primer paso para dejar de pasar la “noche en blanco”. Desde el punto de vista de la rutina, estos consejos te pueden ayudar:

  • No consumir cafeína durante las 6 horas antes de acostarse.
  • No fumar ni tomar alcohol como mínimo 2 ó 3 horas antes de ir a la cama.
  •  Practicar con regularidad ejercicio físico moderado, evitando las actividades intensas o estimulantes antes de acostarse.Evitar las cenas copiosas y no beber mucho líquido antes de acostarse. Tampoco ir a la cama con sensación de hambre o sed.
  •  Usar un colchón adecuado y mantener un ambiente agradable: 20º C, sin ruido, sin luz, sin elementos de distracción (como la radio o la televisión.)

 A LA CAMA, A DORMIR

Estas indicaciones son últiles en combinación  con una serie de pautas de conducta, cuyo objetivo es que se establezca una asociación entre los estímulos presentes en la habitación y la generación del sueño. Deben seguirse estrictamente para que resulten eficaces:

Usar la cama sólo para dormir. No se permite la televisión, la radio u otras actividades como leer o comer en la cama.

No echarse una larga siesta durante el día.

Ir a la cama sólo cuando se tenga sueño.

Antes de dormir es conveniente realizar alguna actividad de desaceleración, es decir, que no requiera mucho esfuerzo ni concentración (olvidarse de las lecturas densas o el trabajo).

Establecer una rutina diaria para antes de ir a la cama y realizarla siempre en el mismo orden (por ejemplo, tomar algo caliente, lavarse los dientes, leer un rato, asearse,…)

Si a los 30-45 minutos del inicio del reposo todavía  se está despierto, levantarse y hacer una actividad relajante y monótona hasta sentir sueño, y sólo entonces volver a la cama. Repetir si es necesario.

Ayúdate con FITOTERAPIA: los fármacos hipnóticos tienen riesgos importantes como el abuso, la dependencia o la tolerancia, así como el efecto rebote tras su retirada; cosa que no ocurre con las plantas.

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