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Publicado por el oct 2, 2013 en Control de Peso/ Alimentación equilibrada | sin comentarios

Adiponectina y obesidad

La adiponectina es una hormona producida específicamente por el tejido adiposo que tiene actividad insulinosensibilizante, antiinflamatoria y antiaterogénica. Recientemente se han descubierto además, funciones cardio y hepatoprotectoras y antiangiogénicas.
Forma parte de la familia de las adipocitoquinas, péptidos activos secretados por el adipocito, que actúan en forma local (autócrina-parácrina) y sistémica (endócrina), como la leptina y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α), entre otros.
En diferentes estados de resistencia a la insulina como la obesidad y la diabetes tipo 2 y en las enfermedades cardiovasculares, hay una disminución de la concentración de adiponectina.
La cuantificación de esta proteína podría permitir la caracterización de estos pacientes en función del riesgo de desarrollar complicaciones.
Presenta también un prometedor potencial terapéutico en el tratamiento de estas enfermedades.
Adiponectina, obesidad y resistencia a la insulina.
La obesidad y sobrepeso (sobre todo con aumento de grasa visceral, está asociada con resistencia a la insulina, aumento de TNF-α y disminución de adiponectina, donde ésta es estimulada por la insulina e inhibida por el TNF-α.
El TNF-α aumenta la lipólisis y favorece el desarrollo de la resistencia a la insulina, porque interfiere en la vía de señalización de la insulina y en la actividad del sustrato receptor estimulado por insulina (IRS-1).
Estudios genéticos demuestran que hay un locus que confiere susceptibilidad a la diabetes tipo 2, al síndrome metabólico y a la enfermedad coronaria en el cromosoma 3q27, justo donde se localiza el gen (polimorfismo) que codifica para adiponectina. Esto explicaría en parte, la asociación entre estas patologías.
La adiponectina es requerida para la regulación de la sensibilidad a la insulina y la homeostasis de la glucosa, acción que se produciría por: 1.- Aumento de la oxidación de lípidos. 2.- Mejora de la señalización de insulina en el receptor y posterior transducción de señal. 3.- Inhibición de la gluconeogénesis y aumento de la captación de glucosa del músculo esquelético. 4.- Inhibición de TNF-α en el tejido adiposo.
Adiponectina: protectora de la aterosclerosis.
La obesidad, aterosclerosis, resistencia a la insulina y diabetes, están altamente asociadas a un estado inflamatorio crónico y esto es debido a la secreción de adipocitoquinas como IL6, TNF-α, leptina, adiponectina y otras. La adiponectina puede contrarrestar los efectos proinflamatorios del TNF-α a través de:
Supresión de la secreción y señalización del mismo en macrófagos y células endoteliales, inhibiendo el proceso de adhesión celular.
Inhibición de la transformación de macrófagos en células espumosas.
Supresión de la proliferación y la migración de células musculares lisas en la pared arterial.
Inhibición del crecimiento y la capacidad fagocítica de los monocitos, células clave en la progresión y la formación de la lesión vascular.
Otras funciones protectoras de la adiponectina.
Corazón: efecto cardioprotector en condiciones de flujo sanguíneo reducido. Probable acción terapéutica del infarto agudo de miocarido.
Hígado: efecto protector contra el desarrollo del hígado graso. Actuaría sobre las células estrelladas inhibiendo la progresión a fibrosis hepática.
Cáncer: mediante la inducción de apoptosis de las células endoteliales, tendría un efecto antiangiogénico y por lo tanto, inhibiría el crecimiento tumoral. Numerosos estudios avalan esta teoría y asocian bajos niveles de adiponectina con mayor riesgo de padecer cáncer de endometrio, mama, estómago, próstata y colon. Futuro uso terapéutico.
Conclusiones.
Actualmente la adiponectina es considerada un componente clave de la comunicación entre el adipocito, los tejidos sensibles a la insulina y la función vascular, remarcando aún más el rol de tejido adiposo como órgano endocrino.
Se la postula como un marcador biológico que orienta y permite caracterizar al paciente con síndrome metabólico y sus patologías asociadas, como así también un indicador útil para detectar las etapas tempranas de la aterosclerosis.
Además, tiene un elevado potencial para su uso como fármaco en la prevención y el tratamiento de la diabetes tipo 2, del síndrome metabólico y enfermedades cardiovasculares. Aunque todavía se requieren más estudios al respecto, la administración de adiponectina y la regulación de las vías que controlan su producción y señalización , representan una diana terapéutica prometedora para el control de todas estas enfermedades.

Fuente: Dra. MS Antista (www.iaca.com.ar/images/docs/Adiponectina.pdf)

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