El bienestar emocional se refiere a tus sentimientos: cómo reconocerlos, expresarlos, y cómo afrontarlos de manera que contribuyan a sentirte bien contigo mismo. Alcanzar el bienestar emocional y mantenerlo es sinónimo de calidad de vida. Esto nos permite, entre otras cosas, reducir el efecto de la ansiedad, del estrés y de esa angustia que opaca nuestra capacidad para ser felices. Estamos por tanto, ante una competencia que todos deberíamos desarrollar mucho más.
La sociedad actual se caracteriza por un ritmo de vida acelerado (estrés laboral, desórdenes en los horarios, falta de tiempo y mala calidad del sueño). Cuando existen emociones negativas causados por niveles altos de estrés, conlleva a un aumento del consumo de alimentos hipercalóricos y un estilo de vida más sedentario, provocando ciertas patologías como el sobrepeso u obesidad.
Un alto nivel de estrés y un bajo estado de ánimo dificultan la pérdida de peso y elevan la probabilidad de abandono. Por lo que presenta un obstáculo a la hora de perder peso.
La mayoría de las personas que realizan dietas para bajar de peso, lo recuperan en un plazo máximo de 5 años. Ello es debido a que no se generan cambios a largo plazo. La clave del éxito está en crear hábitos de vida, (alimentarios, físicos, emocionales etc.) que se puedan mantener en el tiempo.
Recientes estudios avalan que 1 de cada 3 alimentos que consumimos nos hacen sentir culpables, ansiosos y tristes, dando lugar al llamado hambre emocional. Aunque sentir culpa o frustración después de comer es algo muy común, esto no quiere decir que sea algo normal y mucho menos saludable para nuestro bienestar emocional. El sentimiento de culpa puede dañar seriamente nuestra salud mental y emocional generando posibles desórdenes alimentarios.  ¿Cómo puedes hacer para reducir la culpa al comer, y por tanto, mejorar tu relación con la comida?
Definición del Coaching Nutricional: Es una herramienta para ayudar a los pacientes a ganar conocimientos, habilidades, herramientas y confianza, para volverse participantes activos en su cuidado, a fin de que puedan alcanzar sus metas de salud, identificadas por ellos mismos. A tomar conciencia, responsabilidad, compromiso, confianza, habilidades y determinación, para volverse participante activo del cuidado de su alimentación, con el fin de lograr un cambio real y permanente en sus hábitos alimentarios.
Cada vez más estudios están demostrando la relación directa que existe entre lo que comemos y nuestro bienestar emocional. Sin embargo, cuando tenemos elevados niveles de estrés y malestar emocional, es habitual ver que comemos en exceso, ingerimos alimentos más calóricos o menos saludables. Es lo que llamamos "comer emocional", y tiende a ocasionar sobrepeso y obesidad. También puede ocurrir el caso contrario. Otras personas, bajo esta misma presión, reducen la ingesta y puede provocar problemas de desnutrición. Se puede comer por ansiedad, por falta de motivación, baja autoestima, malestar sentimental, tristeza, aburrimiento o estrés. Cuando comemos por estas causas, lo que buscamos es una "recompensa", que a su vez puede verse como castigo y esto vicia más el círculo.
El estilo de vida moderno, los hábitos alimentarios y los estilos de vida poco saludables desajustan nuestro reloj biológico. El reloj biológico es la referencia innata de tiempo en nuestro organismo: un conjunto de funciones orgánicas vinculadas al ritmo de vida, consiste en la interacción de las proteínas y las células de todo el cuerpo, que hace que cuando se acerca el mediodía comencemos a sentir hambre y por la noche empecemos a tener sueño.

El coaching engloba la salud en su totalidad, tanto la salud física, como mental y social. Estos tres estados de la salud acompañarán a la madre embarazada para afrontar esta etapa con la mayor consciencia y tranquilidad para ella y su futuro bebé. Uno de los pilares...

En verano a todos nos preocupa lo mismo: ¿cómo podré mantener el peso perdido? Aquí es donde entran en juego las herramientas de Coaching Nutricional que gracias al Método Novaline aplicamos en consulta. El verano es una temporada que normalmente lleva ligado más salidas con amigos, terrazas, comidas en la playa... Y mantener alta la motivación puede suponernos un sobreesfuerzo.