La educación nutricional y la adquisición de hábitos alimentarios forma parte de la cultura alimentaria que una persona adquiere a lo largo de su vida. Podemos reeducar a nuestro organismo mediante una dieta equilibrada y el ejercicio físico.
¿Cómo sabemos si nuestra alimentación es saludable? Para ello tendremos que ver los alimentos y productos que componen nuestra alimentación. A continuación vamos a hablar sobre los alimentos que deben estar en nuestro día a día. Para ello, años atrás, hemos estado utilizando la pirámide alimentaria, pero esta ya ha quedado obsoleta. No hay que comer menos y hacer más ejercicio, hay que comer mejor y hacer mejor ejercicio. ¿Cómo podemos comer mejor? ¿Nos guiamos por la pirámide alimentaria? La mejor opción será guiarnos por el PLATO DE HARVARD, el cual explicamos a continuación

Un estilo de vida saludable conlleva muchas decisiones. Entre ellas, la elección de una dieta o un plan de alimentación equilibrado. Entonces, ¿cómo se elije un plan de alimentación saludable?

carpaccio de champiñones

Para estos meses de verano una receta fresquita con champiñones y tomate, un plato sencillo, pero sabroso y refrescante.

Los champiñones destacan por ser una de las setas más populares y más consumidas.

Con respecto a sus propiedades, no hay duda que desde el punto de vista nutricional destacan por su altísimo contenido en proteínas de alto valor biológico (de buena calidad), lo que significa que aportan todos los aminoácidos esenciales. Esta variedad de seta, contiene cerca de un 95% de agua.

 

dejar-de-fumar

Es bien sabido que mucha gente aumenta de peso al dejar el hábito de fumar, pero no es algo que pase de manera automática, hay ciertos desencadenantes por los que la gente tiende a coger algunos kilos al abandonar este hábito.

  legumbresLas legumbres son el fruto de las plantas de la familia de las leguminosas, formado por dos vainas y por las semillas que hay en su interior. Estas semillas de las leguminosas, secas y duras en su estado natural, se consumen después de haber sido preparadas culinariamente de diversas formas. Hay un número bastante amplio de especies, pero en alimentación se utilizan aproximadamente unas 200. Entre ellas las más consumidas estarían la judía (Phaseolus vulgaris), el guisante (Pisum sativum), el haba (Vicia faba), el garbanzo (Cicer arietinum), la lenteja (Lens culinaris), la soja (Glycine max) y el cacahuete (Arachis hypogea).

Han sido un ingrediente fundamental en la dieta mediterránea, sin embargo, parece ser que en los últimos años este consumo ha descendido. Este año 2016, la Asamblea General de la ONU ha declarado el Año Internacional de las Legumbres bajo el lema Semillas nutritivas bajo un futuro sostenible, con la finalidad de “crear conciencia de los beneficios de las legumbres, promover su producción y comercio, y fomentar nuevos usos en toda la cadena alimentaria”.

Vamos a analizar la necesidad de incluir este grupo de alimentos tanto en las dietas de control de peso, como en una alimentación equilibrada.

En primer lugar hay que recalcar que se recomienda consumir legumbres dos veces por semana, sin perder este hábito durante los meses de verano, período en el que se podrían consumir en ensaladas frías o cremas.

Por Maricle García, asesora novaLine

Integrados en la dieta cotidiana, te permitirán gestionar mejor el estrés y sus síntomas.

Tensión nerviosa

Un reciente estudio realizado en Finlandia, ha demostrado que el I.M.C. o Índice de Masa Corporal -el que mide la relación entre peso y altura e indica el grado de sobrepeso y, más raramente el bajo peso, respecto a otros individuos-, es más elevado en las personas que comen a causa del estrés y en las que consumen mayor cantidad de alimentos propios del “fast food”, como las salchichas, las hamburguesas o las pizzas.

Alimento saludable

La “batalla contra el sobrepeso” es la máxima preocupación para muchas personas, pero también estar extremadamente delgado puede provocar problemas de salud.

Las grasas tienen una mala reputación por provocar sobrepeso y obesidad. Sin embargo, no todas las grasas son malas. De hecho, descomponer la energía (o calorías) y almacenarla como grasa es solo una de las muchas maneras en que el cuerpo usa los alimentos para funcionar, curarse y crecer.

La energía almacenada como grasa ayuda a completar un trabajo o actividad física extenuantes. También desempeña un papel clave en el desarrollo del cerebro y en la prevención de la inflamación (hinchazón) y los coágulos de sangre. Y mantiene el cabello y la piel saludables.

Es importante entender que el equilibrio es clave para mantener un cuerpo saludable, y debe buscarse tanto por quien está excedido de peso o quien está por debajo del peso normal. 

  chump1[1] Hola MANU:

Soy Matilde, amiga de tus padres. Nos hemos visto en el pueblo alguna vez. ¿Te acuerdas?

Te quería contar algo que recuerdo de mi infancia.

Las tardes de invierno, metida en casa, viendo caer lluvia y a veces nieve... detrás de los cristales, oíamos la voz de mi madre llamándonos a los cinco hermanos para proponernos un  juego... "Vamos a aprender a cocinar BIEN, para comer BIEN”... ¡¡¡¡Genial!!!!, pensaba yo. Todos a la cocina entre harinas, huevos, sal... y también jamón y queso... ¡¡¡¡Qué rico!!!!!

 

Una de las sensaciones más desagradables cuando empezamos a cambiar los hábitos hacia una dieta equilibrada y saludable es la sensación de hambre . Muchos de los pacientes del Método novaLine nos comentáis que tenéis una sensación de hambre constante y que es uno de los obstáculos más difíciles de superar.

Lo primero es saber diferenciar entre hambre física y hambre emocional.

¿ CÓMO PODEMOS EVITAR LAS TENTACIONES Y ENGAÑAR AL HAMBRE?

Vamos a abordar el tema desde dos puntos de vista: el mental o psicológico y el práctico: ¿qué podemos picar ?

Mecanismos mentales: Relación mente-cuerpo.

Entre los recursos psicológicos que nos pueden ayudar a evitar tentaciones, se encuentran los siguientes:

  • Alejarnos físicamente de la situación de peligro, levantarnos de la mesa, salir a bailar, regalar nuestra ración... Eso sí, es importante que actuemos rápido, antes de que la tentación pueda con nosotros.

  • Racionalizar la situación, parar para analizar qué está ocurriendo y solucionarlo de forma “hipocalórica”: sirviéndonos agua, poniéndonos la ración en un plato pequeño: debemos volver a tomar el control de la situación.

  • Contar hasta diez antes de caer en la tentación; de esta forma podremos volver a controlar lo que comemos.

  • Interiorizar que un atracón no es un fracaso: hay que mantener la calma y volver siempre lo más rápido posible a nuestras pautas para perder peso. Ser flexible con nosotros mismos.

  • Pensar en refuerzos positivos: “ yo puedo con esto”, “ tengo que sortear al monstruo que llevo dentro”

  • Cuando tenemos una fiesta con comida apetecible, comer solo lo que realmente nos gusta mucho; si no es así mejor no lo probemos.

  • Interiorizar las situaciones que nos ponen en riesgo, saber cuáles son, ir aprendiendo con la experiencia.

  • Pedir ayuda a un experto, a los amigos, a la familia... si lo necesitamos.

  • Si al final hemos caído en una tentación muy sabrosa, no pasa nada, volver a nuestras pautas habituales lo más rápidamente posible.

Los cambios de hábitos no son fáciles de interiorizar en las primeras ocasiones. Es a base de repetir y repetir las cosas como se interiorizan. Por tanto, debemos insistir en las acciones bien hechas una y otra vez hasta que sean interiorizadas y reproducidas automáticamente.

¿QUÉ PODEMOS PICAR?

  • Agua: al llenar nuestro estómago con agua, ésta ocupa un gran volumen y nuestra mente no sabe si nuestro estómago está lleno de comida o de líquido, con lo que se mitiga la sensación de hambre.

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  • Alimentos que contienen fibra. Por ejemplo, el glucomanano tomado con dos vasos grandes de agua se hincha en el estómago y da sensación de plenitud. Esta agua, tomada caliente, en forma de infusiones, provoca aún mayor sensación de bienestar y menos apetito.