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Publicado por el abr 26, 2016 en Control de Peso/ Alimentación equilibrada, Nutrición, Sin categoría | sin comentarios

CONTROLAR EL PESO AL DEJAR DE FUMAR

 

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Es bien sabido que mucha gente aumenta de peso al dejar el hábito de fumar, pero no es algo que pase de manera automática, hay ciertos desencadenantes por los que la gente tiende a coger algunos kilos al abandonar este hábito.

Para poder entenderlo mejor, es necesario conocer los cambios que se generan en nuestro organismo.  Los cambios ocurridos son para mejor, pero el cuerpo necesita su propio proceso de adaptación. La ganancia de peso se relaciona, por lo general, con factores psicológicos que se desencadenan al dejar el tabaco, pero también hay algunos otros factores que pueden provocar este aumento.

Por un lado, al dejar de fumar, el metabolismo se normaliza de un estado en el que estaba acelerado y la quema de calorías era mayor (200kcal mayor que la de una persona no fumadora). La explicación de esto es que la temperatura de una persona fumadora es un %6 mayor que la de un no fumador, con lo que se queman más calorías por este metabolismo acelerado.

Por otro lado, la falta de nicotina favorece que el sistema digestivo funcione mejor porque se recupera la secreción normal de los jugos gástricos, el movimiento intestinal y aumenta la asimilación de los nutrientes. Es decir, se aprovechan mucho más los nutrientes ingeridos.

Cabe mencionar también, que el tabaco deteriora la capacidad olfativa y gustativa y al dejar de fumar se recuperan el gusto y el olfato. Esto puede hacer que se disfrute mas de las comidas y se coma más cantidad de alimentos y alimentos menos saludables.

De todas formas, como bien se ha mencionado antes, el mayor efecto que se produce al dejar de fumar es el psicológico. La nicotina hace que aumente el nivel de adrenalina, con lo que cuando desaparece la nicotina, el nivel de adrenalina disminuye.  Con ello se genera una necesidad de glucosa y un mayor estrés que se puede convertir en ansiedad. Este es el proceso por el cual se tiende a ingerir más alimentos y de gran aporte calórico, ya que es el mismo organismo el que lo requiere. Para evitar que esto ocurra, es necesario establecer unos hábitos alimentarios correctos y seguir los siguientes consejos:

1.    Reducir o eliminar el consumo de azúcares: Cuanto más dulces come una persona, mayor necesidad siente de comer alimentos dulces.
2.    Aumentar el consumo de agua: beber abundante agua favorece la sensación de saciedad, con lo cual ayuda a limitar el exceso de comida.
3.    Hacer las 5 comidas al día: saltarse alguna comida se traduce en que se coma el doble y alimentos menos saludables en la siguiente, favoreciendo el aumento de peso.
4.    Realizar actividad física diariamente: el ejercicio físico ayuda a mantenerse saludable tanto física como mentalmente, además de ser muy efectivo a la hora de combatir la ansiedad relajando la mente.
5.    Mantenerse distraíd@: lo principal es desviar la atención en ese momento clave en el que se sientan ganas de comer alimentos no saludables por esa ansiedad que se menciona. La manera de distraerse puede ser cualquiera, adecuada para cada persona como ponerse a leer, salir a dar una vuelta, hablar con un familiar, pintar, escuchar música…
6.    Jamás saltarse el desayuno: ya que durante la noche no se ingiere ningún alimento, por la mañana se debe compensar esa carencia. Si se omite el desayuno o no es lo suficientemente completo, al llegar la noche, el organismo requerirá comer más de lo debido.
7.    Relajarse: ayudar la relajación mediante infusiones de diferentes hierbas (manzanilla, valeriana, té verde…) ayudará a reducir mucho esa ansiedad.
8.    Dormir lo suficiente: cuando se duerme mucho y bien se estimula la hormona leptina, indicándole al cerebro que no necesita de alimentos para sentirse bien.
9.    Consumo de proteínas en el desayuno: esto favorece que el organismo se sienta satisfecho y no requiera alimentos fuera de las comidas.
10.    Analizar la rutina: normalmente los momentos de ansiedad se relacionan con situaciones clave como momentos de relajación, de tensión, de tristeza, de estrés, de enfado… Hay que saber distinguir cuáles son los momentos débiles para cada persona para así poder prevenirlos mediante distracciones, comiendo algo saludable antes de que se desencadene…
11.    Evitar tentaciones: la mejor manera de evitar las tentaciones es alejarlas. Así que sólo se deberán comprar alimentos indispensables al ir a hacer la compra.
Estos son unos consejos útiles a la hora de controlar esa ansiedad por la comida que aparece al dejar de fumar. Pero todo ello requiere esfuerzo, fuerza de voluntad y mucha constancia, al igual que  para abandonar un hábito tan poco saludable como el dejar el tabaco. Hay que dejar claro que los beneficios de dejar de fumar superan por goleada los posibles inconvenientes del aumento de peso. Así que si se ha podido con el primer , ¿por qué no con el segundo? A por ello!

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