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Publicado por el jul 14, 2017 en Niños | sin comentarios

¿Es importante la hidratación en la infancia?

hidratacion en la infancia

En los menores, la hidratación diaria es tan importante como una correcta nutrición para el desarrollo y crecimiento de un niño, ya que influye en el funcionamiento de sus células y órganos, el transporte de nutrientes, los procesos de depuración de desechos que su organismo no necesita y la regulación de la temperatura corporal, entre otras funciones vitales. No obstante, se sabe que los pequeños son los más susceptibles a la deshidratación ya que entre el 65 y el 80% de su peso corporal es agua (esta ocupa el 74% del peso en un recién nacido, disminuye hasta el 60 % a los seis meses y llega a descender hasta el 50 % en adultos).

“UN NIÑO HIDRATADO ES UN NIÑO SANO”

El organismo de los niños, por la etapa de desarrollo en la que se encuentran, no tienen un mecanismo eficiente para el almacenamiento de los líquidos, por lo que deben consumirlos de manera constante. Además, hay que sumar la menor capacidad para expresar que están sedientos de manera adecuada. Estas son las razones por las que las pérdidas de agua en el metabolismo son más frecuentes y graves en los primeros años de vida.

En la infancia, las pérdidas de agua pueden ocurrir a través de la transpiración, debido al incremento de la actividad física o de la temperatura ambiental, por medio de la orina, de la deposición fecal y de las funciones metabólicas normales de la digestión. Sin embargo, las pérdidas más considerables que llevan a estados de deshidratación se presentan cuando están enfermos. Una de las causas más frecuentes es la presencia de fiebre, diarrea agua o crónica, vómito, disminución de la ingesta de líquidos o exceso de sudoración.

En edades más avanzadas la ingesta de líquidos puede llegar a afectar al desarrollo de las funciones cognitivas y neurológicas afectando a la memoria a corto plazo o el rendimiento aritmético. Los expertos coinciden en reconocer que la deshidratación afecta de forma negativa a la realización de tareas mentales: se registran dificultades de concentración y en la memoria a corto plazo, a la vez que aumenta el dolor de cabeza, que afecta a la retentiva y al aprendizaje. Para Harris R. Lieberman, Investigador del U.S Army Reseach Institute of Enveroiment Medicine (Massachussets) queda claro que la deshidratación inducida mediante exposición al calor, ejercicio y limitación de líquidos compromete el rendimiento cognitivo y el ánimo.

hidratacion infantil

“¿CÓMO HIDRATAR A UN NIÑO CORRECTAMENTE?”

A la hora de hidratar a un niño hay que tener en cuenta que las necesidades cambian según la edad. En la primera etapa, durante los seis primeros meses, los niños se hidratan exclusivamente a través del consumo de leche, materna o de sustitución, la cual les proporciona los electrolitos y el agua que requiere su organismo, por lo que no necesitan consumir ningún líquido adicional. La ingesta suele ser de unos 0,7 litros al día.

Después de los seis meses, con el inicio de la alimentación complementaria, la lactancia se acompaña de la ingesta de agua pura o contenida en alimentos como frutas o verduras que se les van dando como parte de su nueva dieta hasta que estas pasan a ser sus medios de hidratación cuando se les quita la leche. En este caso la ingesta aumenta a los 0,8 litros diarios.

A partir del año y hasta los ocho años la ingesta se encuentra en los 1,3-1,4 litros diarios y gran parte de esta (aproximadamente un litro) proviene de bebidas, incluida el agua simple.

zumos naturales

 

“AGUA Y ZUMOS NATURALES,

NO REFRESCOS.”

 

 

El agua debe ser la bebida de elección para ofrecerles a los niños en cualquier momento. Pero muchas veces el escaso o nulo sabor de esta hace que no sea apreciada por ellos y prefieren zumos y refrescos en su lugar. El sabor y la diversidad de las bebidas son dos factores que favorecen la ingesta de líquidos y ayudan a mejorar el estado de hidratación. Por ello se ha de pensar en bebidas naturales para calmar la sed de los niños y que las puedan tomar sin preocupación en cualquier momento.

Ni las bebidas refrescantes, con o sin gas, ni los zumos de frutas comerciales se han de convertir en sustitutos del agua, dado que el consumo de bebidas azucaradas entre horas no es un buen hábito y puede propiciar la caries o la obesidad , entre otras enfermedades. Los zumos naturales se pueden diluir en agua con el fin de darle un sabor diferente a esta y de esa forma aprovecharemos las propiedades nutritivas de la fruta. Los polos a base de agua y zumo o los granizados son formas divertidas y diferentes de presentar estos productos. Además podemos incluir a los niños en sus preparaciones.

 

 

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