Categories Menu

Publicado por el feb 28, 2012 en Otros artículos de interés | sin comentarios

Y los sueños, sueños son

El sueño es uno de los indicadores clave de nuestra calidad de vida y los trastornos derivados de su falta constituyen, por su frecuencia y su repercusión en el bienestar general y psicológico, un grave problema sanitario en las sociedades modernas. Necesitamos descansar, dormir, más que otra cosa: sin dormir aguantaríamos muy poco. Además, el descanso que obtenemos del sueño debe ser reparador tanto a nivel físico como mental.

Se considera normal dormir una media de ocho horas diarias, aunque algunas personas requieren más horas y otras menos. Sin embargo, las estadísticas indican que la media real en los países desarrollados, como el nuestro, apenas supera las siete horas. Con la edad disminuye la necesidad de dormir, mientras que niños y adolescentes son
quienes más horas de sueño precisan.

Aunque generalmente se concibe el insomnio únicamente como la dificultad para iniciar el sueño, lo cierto es que la dificultad para dormir puede tomar varias formas:

• Dificultad para conciliar el sueño al acostarse (insomnio inicial, el más común de los tres).
• Despertarse frecuentemente durante la noche (insomnio intermedio).
• Despertarse muy temprano por la mañana, antes de lo planeado (insomnio terminal).

Esto impide la recuperación que el cuerpo necesita durante el descanso nocturno, pudiendo ocasionar somnolencia diurna, baja concentración e incapacidad para sentirse activo durante el día.

Las causas del insomnio son múltiples: tensión diaria, estrés, problemas familiares y laborales…, aunque toda situación que genere ansiedad puede derivar en dificultades para conciliar el sueño. También puede causar insomnio el ruido exterior, las condiciones ambientales de humedad y temperatura y la alteración de los ritmos circadianos, como ocurre con el trabajo a turnos, viajes con cambios de horario, trasnochar a menudo… Y, por supuesto, la ingesta de sustancias estimulantes como bebidas con cola, cafeína u otros productos. Las cenas copiosas y el consumo de alcohol se encuentran también entre las posibles causas de la alteración del sueño.

Como medidas preventivas contra el insomnio, nos encontramos con las siguientes:

• Mantener horarios fijos. Ir a la cama y levantarse a la misma hora, acostumbra al organismo.

•Dormir lo necesario, pero no demasiado. No prolongue una siesta más de 20-30 minutos.

• Practicar ejercicio durante el día, pero no antes de ir a la cama, ya que puede causar un estado de excitación poco adecuado para dormir.

• Dormir en una habitación fresca, con una temperatura de 18-20 grados y con el 65% de humedad. La habitación debe tener un ambiente de tranquilidad, sin ruidos.

• Evitar situaciones de tensión antes de ir a la cama, incluyendo la visión de películas de terror, violentas u otros programas televisivos que generen tensión.

• No acostarse con hambre, pero tampoco con el estómago lleno. Cena dos horas antes de irte a la cama, y recuerda que los carbohidratos (pan, cereales, pastas…) mejoran el sueño, en tanto que las proteínas animales y grasas lo empeoran. La leche, el pavo, el atún, por su elevado contenido en L-triptófano (sustancia que sirve de base para la síntesis de neurotrasmisores) mejoran también el sueño. Evita especias, café, alcohol y bebidas estimulantes. No bebas mucha agua antes de irte a la cama, te despertarás para ir al servicio.

• No te esfuerces demasiado en dormir si no lo consigues, ni te obsesiones, ni te pongas nervioso.

• Una sesión de relajación que incluya ejercicios respiratorios puede ser muy eficaz. Aprende a relajarte. Una ducha caliente antes de ir a la cama ayuda por su efecto relajante.

Publicar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>