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Publicado por el jul 5, 2012 en Otros artículos de interés | 1 comment

Nutrición y Obesidad. Tercera Parte

 TRATAMIENTO DIETÉTICO DE LA OBESIDAD

El mejor tratamiento de la obesidad es sin duda su prevención. Pero, ante el problema ya instaurado, la dieta hipocalórica sigue siendo en la actualidad el pilar fundamental y la base irrenunciable del tratamiento de la obesidad. El objetivo fundamental del a dieta es la disminución de  su masa grasa, pero no hay que olvidar otros posibles objetivos secundarios, que conviene plantear desde el comienzo: mantener un peso estable, disminuir el riesgo de las complicaciones, modificar los comportamientos alimentarios anómalos, etc.

El mantenimiento del peso perdido a largo plazo será sin duda el objetivo secundario más importante de todos ellos. La pauta alimentaria prescrita debe tener como objetivo prioritario su efectividad a medio y largo plazo estableciendo prácticas terapéuticas duraderas.

En la medida de lo posible la dieta debe ser variada, evitando la monotonía, equilibrada en nutrientes y pactada con la persona para  conseguir los objetivos propuestos.

Los beneficios y los costes de la pérdida de peso

La obesidad es una enfermedad crónica sujeta a numerosas recaídas, por lo que su tratamiento debe enfocarse siempre a medio y largo plazo.

Se ha comprobado que las pequeñas pérdidas de peso a corto plazo corrigen en incluso erradican enfermedades metabólicas asociadas a la obesidad como la resistencia insulínica, la diabetes mellitus, la hipertensión arterial o la hiperlipidemia, aumentando la esperanza y calidad de vida del paciente obeso.

La pérdida de peso tiene también consecuencias psicológicas en el paciente obeso, disminuyendo emociones tales como la ansiedad o la depresión y mejorando su autoestima.

Considerando los beneficios para la salud que reporta la perdida más o menos modesta de masa grasa, e incluso la propia estabilización del peso  disminuyendo los riesgos metabólicos y cardiovasculares, habría que afirmar que es aconsejable instaurar un tratamiento dietético.

El principal problema es, pues, la definición de un objetivo realista para el individuo obeso, de tal forma que para algunos autores los cambios de peso corporal no deberían utilizarse como criterio de éxito en el tratamiento de la obesidad, y  proponen la valoración en su conjunto del tamaño corporal, el mantenimiento del peso, las complicaciones médicas y los problemas psicosociales. Otros autores  han cifrado una reducción del 10% del peso inicial como una meta apropiada para todos los pacientes, principalmente a causa de los beneficios médicos que ésta conlleva y por tratarse de una meta alcanzable para la gran mayoría de los pacientes obesos

El contenido energético de la dieta

Adelgazar significa, en términos precisos, perder contenido graso del organismo. Teniendo en cuenta que 1 kg de tejido adiposo contiene alrededor de 800 gr de grasas, esto es 7.200 kcal almacenadas, para perder 1 kg de grasa a la semana es preciso inducir un balance energético negativo de 1000 Kcal al día. Estos cálculos son orientativos, puesto que la pérdida de peso no  se produce exclusivamente a costa de masa grasa: es inevitable que se den pérdidas de masa magra, especialmente al comienzo del tratamiento, como consecuencia del catabolismo muscular.

La pauta alimentaria  dependerá de factores tales como el contexto clínico, la fase ponderal de la persona (ascendente, estable o descendente), la presencia o no de trastornos del comportamiento, la estimación del gasto energético e ingesta habitual.

La ingesta habitual de una persona es difícil de valorar, particularmente en individuos obesos que tienden a subestimar su verdadera ingesta de alimentos. Los investigadores  prefieren estimar las necesidades energéticas a partir del gasto energético en lugar de basarse en la ingesta calórica.

La primera fase de adelgazamiento, a la luz de lo discutido previamente tendrá como objetivo la pérdida de entre el 8% y el 15% del peso corporal inicial con una duración media de entre 3 y 6 meses. Este porcentaje de pérdida, que puede parecer modesto, puede ser muy beneficioso en reducir las complicaciones ligadas a la obesidad

Se recomienda un pérdida entre 2 y 4 kg al mes. Una pérdida de peso muy superior debería alertarnos, porque solo puede explicarse por pérdidas de masa magra y cabria calificarlas de inicio de desnutrición proteica y no de adelgazamiento.

Una vez alcanzado el peso deseado, es necesario recibir unos consejos sobre hábitos alimentarios y de control de peso para intentar no recuperar el acumulo de grasa perdido. La situación metabólica de la persona que ha perdido peso no es la misma  que la de una persona con normopeso y por tanto hay posibilidades de recaer.

 COMO RESUMEN DIRÍAMOS QUE EL CONTROL DE UN EXCESO DE PESO REQUIERE

1- TRATAMIENTO DIETÉTICO

1. Reducción calórica adaptada a las condiciones del individuo

2. Distribución de macronutrietes en dietas hipocalóricas

3. Control en el consumo de grasas totales e hidratos de carbono de rápida absorción

2. EDUCACIÓN NUTRICIONAL PARA FOMENTAR EL ESTABLECIMIENTO DE HÁBITOS SALUDABLES DE ALIMENTACIÓN

3. PRÁCTICA DE EJERCICIO FÍSICO MODERADO Y REGULAR

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