En la actualidad, diversos estudios muestran que la inactividad y la falta de ejercicio son razones que facilitan el desarrollo de enfermedades y que existe una relación entre actividad física y mortalidad. Las personas con buenos hábitos y quienes realizan algún tipo de tonificación en la edad adulta, tienen menor riesgo de padecer enfermedades crónicas o una muerte prematura. Son múltiples los beneficios que conlleva efectuar una actividad física cuando se es adulto mayor. Un buen ejemplo es caminar, ya que ayuda a mejorar nuestra salud y a permanecer independientes por más tiempo.
En algún momento de tu vida quizás te habrás planteado mejorar tus hábitos alimentarios para garantizar un buen estado de salud, para gustarte más y ganar seguridad en ti mism@ o simplemente para poder ponerte esa ropa que tanto te gustaba y con la que te sentías cómod@ y sentirte más tú.
El interés sobre cómo nos debemos alimentar correctamente cada vez es mayor, pero es una preocupación más intensa durante el embarazo, ya que comer sano influye directamente en la salud de la madre y del bebé.
Cada día en consulta es más común encontrarnos pacientes afectados de la glándula tiroides. Una glándula endocrina cuya función es regular el metabolismo y la sensibilidad del cuerpo a otras hormonas y que necesita del yodo para producir las suyas propias.
La “batalla contra el sobrepeso” es la máxima preocupación para muchas personas, pero también estar extremadamente delgado puede provocar problemas de salud. Las grasas tienen una mala reputación por provocar sobrepeso y obesidad. Sin embargo, no todas las grasas son malas.
La desnutrición tiene lugar cuando un cuerpo no obtiene los nutrientes suficientes de los alimentos que consume y son necesarios para funcionar correctamente. Los nutrientes incluyen: grasas, carbohidratos, proteínas, vitaminas y minerales.

La edad preescolar se inicia desde que el niño tiene autonomía al andar, sobre los 2 años, hasta aproximadamente los 6 años de edad. A continuación, llega lo que se denomina la etapa escolar, que comprende desde los 6 años hasta la pubertad (10-12 años).

Las dietas vegetarianas, y más aún las veganas, pueden conllevar algunas carencias nutricionales, ya que prescinden de alimentos de origen animal que aportan una gran cantidad de proteínas y minerales indispensables para el bienestar de nuestro organismo, en especial la Vitamina B12 , el calcio (en caso de veganos) ,el hierro... Sin embargo, se pueden obtener todos los nutrientes que necesitan si se incluyen en su alimentación una amplia variedad de alimentos de alto valor nutricional. A continuación, mostramos algunos ejemplos de estos grupos de alimentos que no deben faltar en una alimentación vegetariana.
En primavera existe un aumento de la radiación solar y una serie de cambios meteorológicos que afectan a nuestro organismo. En consecuencia, se producen ciertas hormonas para hacer frente a esos cambios. De ahí la expresión de la primavera, la sangre altera.