Una de las funciones del  agua en el cuerpo es la termorregulación, manteniendo la temperatura corporal  a través de mecanismos como  la evaporación-sudoración. El aumento en la actividad física provoca un aumento de la temperatura corporal, ya que la energía, además de transformarse en energía mecánica utilizada muscularmente, también se disipa en forma de calor.

Cerebro

Nuestro organismo controla la hidratación de manera muy eficaz. Tenemos un conjunto de sensores que ayudan a controlar nuestro nivel de hidratación. La pérdida de líquidos dispara una catarata de señales que alertan al centro de la sed que está ubicado en nuestro cerebro. Este nos obliga a beber.