Recientes estudios avalan que 1 de cada 3 alimentos que consumimos nos hacen sentir culpables, ansiosos y tristes, dando lugar al llamado hambre emocional. Aunque sentir culpa o frustración después de comer es algo muy común, esto no quiere decir que sea algo normal y mucho menos saludable para nuestro bienestar emocional. El sentimiento de culpa puede dañar seriamente nuestra salud mental y emocional generando posibles desórdenes alimentarios.  ¿Cómo puedes hacer para reducir la culpa al comer, y por tanto, mejorar tu relación con la comida?
Cada vez más estudios están demostrando la relación directa que existe entre lo que comemos y nuestro bienestar emocional. Sin embargo, cuando tenemos elevados niveles de estrés y malestar emocional, es habitual ver que comemos en exceso, ingerimos alimentos más calóricos o menos saludables. Es lo que llamamos "comer emocional", y tiende a ocasionar sobrepeso y obesidad. También puede ocurrir el caso contrario. Otras personas, bajo esta misma presión, reducen la ingesta y puede provocar problemas de desnutrición. Se puede comer por ansiedad, por falta de motivación, baja autoestima, malestar sentimental, tristeza, aburrimiento o estrés. Cuando comemos por estas causas, lo que buscamos es una "recompensa", que a su vez puede verse como castigo y esto vicia más el círculo.
El 28 de mayo se celebra el Día Nacional de la Nutrición en nuestro país y este año se dedica a eso que lleva dominando nuestra vida durante el último año: la pandemia. Si algo hemos aprendido durante este año es que el cuerpo responde mucho mejor ante las enfermedades si se lleva una dieta equilibrada y variada y se realiza deporte de manera regular. No podemos decir que exista alguna dieta específica para el COVID-19, pero sí podemos hablar de unas pautas saludables a seguir.

El coaching engloba la salud en su totalidad, tanto la salud física, como mental y social. Estos tres estados de la salud acompañarán a la madre embarazada para afrontar esta etapa con la mayor consciencia y tranquilidad para ella y su futuro bebé. Uno de los pilares...

En verano a todos nos preocupa lo mismo: ¿cómo podré mantener el peso perdido? Aquí es donde entran en juego las herramientas de Coaching Nutricional que gracias al Método Novaline aplicamos en consulta. El verano es una temporada que normalmente lleva ligado más salidas con amigos, terrazas, comidas en la playa... Y mantener alta la motivación puede suponernos un sobreesfuerzo.
En algún momento de tu vida quizás te habrás planteado mejorar tus hábitos alimentarios para garantizar un buen estado de salud, para gustarte más y ganar seguridad en ti mism@ o simplemente para poder ponerte esa ropa que tanto te gustaba y con la que te sentías cómod@ y sentirte más tú.

Podemos definir bienestar como un estado de satisfacción personal, de comodidad y de confort que de forma separada o conjunta considera como positivos aspectos como la salud o el bienestar psico-biológico, el placer personal , la alegría de vivir o la armonía con uno mismo....

En nuestra vida diaria debido a la presión social sucumbimos y tendemos a comer más de lo que nuestro cuerpo necesita para estar sano y mantener unos hábitos de vida saludables. Debemos aprender a decir NO si queremos realizar un cambio en nuestra alimentación, para conseguir un estilo de vida saludable.
El propósito del coaching es mejorar y desarrollar habilidades de manera que las personas sean más felices, más productivas y más capaces de alcanzar sus metas de una forma equilibrada. Dentro de esta especialización aparece el coaching nutricional que puede ser definido como una metodología de trabajo que se basa en ayudar a la persona a conseguir cambios y modificación de hábitos alimentarios y dietéticos, que por sí misma le es difícil de cambiar.

Con la llegada de la primavera mejora nuestro humor, ánimo y comienzan las ganas de modificar no solo nuestro armario, sino nuestra actividad y alimentación, las cuales deben ser correctas en todas las épocas del año