En los menores, la hidratación diaria es tan importante como una correcta nutrición para el desarrollo y crecimiento de un niño, ya que influye en el funcionamiento de sus células y órganos, el transporte de nutrientes, los procesos de depuración de desechos que su organismo no necesita y la regulación de la temperatura corporal, entre otras funciones vitales

Cerebro

Nuestro organismo controla la hidratación de manera muy eficaz. Tenemos un conjunto de sensores que ayudan a controlar nuestro nivel de hidratación. La pérdida de líquidos dispara una catarata de señales que alertan al centro de la sed que está ubicado en nuestro cerebro. Este nos obliga a beber.