Los meses fríos invernales favorecen las condiciones ambientales que promueven la propagación de ciertos virus que podrían causar infecciones respiratorias. Por tanto, disfrutar de un buen sistema inmunitario es clave para hacer frente, de una manera satisfactoria, a todas estas amenazas típicas del invierno. Fortalecer nuestro sistema de defensa depende en gran medida de lo saludable que esté nuestra microbiota intestinal, siendo el factor que más influye en ella, la manera en las que nos alimentamos.

El sistema inmunitario está compuesto por células, proteínas y órganos. Es el encargado de defendernos contra gérmenes y microorganismos todos los días. La mayoría de veces el sistema inmunitario realiza un gran trabajo, manteniéndonos sanos y previniendo posibles infecciones. Pero a veces surgen problemas en el sistema inmunológico que provocan enfermedades e infecciones.
Seguramente a estas alturas ya estaréis hartos de los mocos, toses, faringitis, bronquitis… que se dan uno tras otro y parece que nunca acabamos ¿verdad? Os voy a explicar cómo funciona el sistema inmunitario y lo que podéis hacer para mejorar el de vuestros hijos. Qué alimentos son apropiados y cuáles es mejor evitar. Está claro que los niños se pondrán enfermos de vez en cuando aunque tengan las defensas por las nubes, pero vamos a tratar de que esas veces sean las mínimas y que cuando esto suceda, dure menos.

Anti-bacterias

¿Qué es el sistema inmune?

Comer alimentos de temporada ayuda a sentirse mejor y más sano para afrontar los cambios físicos propios de la nueva estación La vuelta de las vacaciones obliga a hacer frente de nuevo al ritmo de vida cotidiano, en general, más acelerado que el de los meses de verano. No es raro que al regresar a la rutina, se sienta cansancio, desgana y síntomas similares a los de un resfriado. Al cuerpo y a la mente les cuesta asumir la vuelta, pero también influye en el estado de ánimo y de salud la cercanía del cambio de estación. Llega el otoño, las lluvias son más frecuentes, bajan las temperaturas y las horas de sol disminuyen. Al mismo tiempo, el retorno a las obligaciones conlleva un mayor desgaste físico y mental, por lo que es necesario que la dieta aporte energía suficiente y nutrientes que depuren el organismo de los excesos veraniegos y refuercen las defensas para afrontar la nueva temporada con menos resfriados, gripes e infecciones.