La dieta vegetariana y sus variantes han entrado con fuerza en nuestra alimentación y mucha gente y cada vez más, se están adhiriendo a este tipo de vida, tanto por temas de concienciación por protección al animal, como por prevención y tratamiento de muchas enfermedades, entre las que están: diabetes tipo II, enfermedad cardiovascular, enfermedades autoinmunes, tales como psoriasis o dermatitis atópica, fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, etc

Diversos motivos pueden impulsarnos a tomar la decisión de cambiar nuestra alimentación tradicional por una que consideramos más correcta y saludable. Motivos que van desde temas nutricionales, de salud, ideológicos, modas,  exceso de información que nos puede llevar a confusiones, fuentes sin base científica pero con don de palabra...

Desde hace varios siglos el ser humano ha ido aumentando el consumo de proteína de origen animal y esto a su vez ha provocado un aumento en el riesgo de padecer ciertos tipos de enfermedades como la Hipertensión, la Diabetes Mellitus tipo II y un mayor riesgo de problemas cardiovasculares, y esto es independiente del IMC, aunque como es lógico las probabilidades aumentan cuanto mayor es este.

dieta vegetarianaUna dieta vegetariana está enfocada principalmente al consumo de verduras, frutas, legumbres y frutos secos. Existen varios tipos de dietas vegetarianas:

  • Dieta vegetariana estricta, que excluye carnes y productos de procedencia animal.

  • Dietas lacto vegetariana que incluye lácteos.

  • Dieta lacto- ovo vegetariana que incluye huevos y lácteos.

Si buscamos en el diccionario de la Real Academia Española la palabra “vegetarianismo” nos encontramos con que la primera definición es: “Régimen alimenticio basado principalmente en el consumo de productos vegetales, pero que admite el uso de productos del animal vivo, como los huevos, la leche, etc.” Sin embargo, debemos tener en cuenta que los patrones alimenticios vegetarianos varían considerablemente. Aquellos que han elegido este tipo de dieta por motivos de salud suelen tener más flexibilidad a la hora de tomar alimentos y productos de origen animal. Por el contrario, las personas que han elegido ser vegetarianas por motivos éticos o ideológicos suelen tener inclinación a evitar completamente la carne y, en algunos casos, cualquier producto de origen animal.   Pero… ¿cómo es el cociente riesgo-beneficio para la salud en las dietas vegetarianas? Una dieta adecuada, por definición, es aquella que previene las carencias nutricionales, proporcionando suficientes nutrientes y energía para el crecimiento humano y la reproducción. Además, una dieta óptima proporciona salud y longevidad. spComparados con los alimentos de origen animal, los alimentos de origen vegetal tienen una concentración menor y una biodisponibilidad más baja de nutrientes esenciales y de energía. Esto puede representar una ventaja para la población de adultos sedentarios en la prevención de enfermedades crónicas. Sin embargo, en situaciones de alta demanda metabólica, como, por ejemplo, durante el embarazo, la lactancia o la etapa de crecimiento, las personas que siguen una dieta vegetariana tienen mayor riesgo de tener una ingesta marginal de ciertos nutrientes, o incluso de padecer carencias bioquímicas o clínicas, que las que siguen una dieta basada en el consumo de la carne.
 

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Existen mucha razones por las que una familia puede decidir convertirse en vegetariana (conservar el medio ambiente, salud, respeto animales, creencias religiosas… ) Aunque las dietas vegetarianas son saludables, nos surge la duda cuando se adaptan a la infancia, ya que es un periodo de crecimiento donde existen diferentes requerimientos nutricionales importantes.