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Publicado por el jun 5, 2012 en Otros artículos de interés | sin comentarios

Vacaciones light

En las vacaciones, las tentaciones te llaman desde los puestos de helados, los restaurantes, los snacks… Te ayudamos a cuidar tu línea sin pasar hambre ni renunciar a los caprichos

Te pasas horas tumbado en la playa sin hacer nada, duermes diez horas todos los días, desayunas como un rey, tomas un aperitivo, comes lo quieres y por la noche, cena y copas… A no ser que estés haciendo algo de ejercicio, seguramente vuelvas de las vacaciones con un par de kilos de más.

No se trata de sufrir ni de ponerte a dieta, ¡estás de vacaciones!, sino simplemente de comer con cabeza. Tu salud, tu silueta, tu piel y hasta tu estado de ánimo te lo agradecerán. Además, si comes ligero y sano en vacaciones, volverás con mucha más energía física y mental para afrontar la nueva temporada.
Si ya estás preparando la maleta, mete entre tus biquinis y sandalias esta lista de recomendaciones dietéticas. Te serán útiles vayas donde vayas…

En la playa

Estarás haciendo todo lo posible para que las calorías se instalen en tu cuerpo. Toma nota de las claves que debes tener en cuenta:

  • Máxima hidratación. Éste es el secreto para que tu piel esté bonita y para evitar golpes de calor e insolaciones. Bebe aunque no tengas sed, pero no la calmes a base de refrescos o bebidas con alcohol. Lo mejor es siempre el agua, y como alternativa, bebidas isotónicas, té frío sin azúcar, zumos naturales o cerveza sin alcohol. Procura incluir en tus comidas platos hidratantes, como el gazpacho y las ensaladas.
  • Alcohol cero. Cambia las cervezas “con” por “sin”. Si sólo te tomas una no apreciarás la diferencia, pero varias cervezas o claras suman muchas calorías. En la comida no pases de una copa de vino o cerveza y sáltate los licores.
  • Fuera snacks. Sin duda, son los grandes enemigos de tu línea. La playa da mucha hambre, y es muy fácil comerse una bolsa entera de patatas fritas o galletas saladas. Para que esto no ocurra, llévate “picoteo” sano: fruta (la mejor opción), frutos secos sin tostar (para cuando necesites energía), sándwiches de fiambre bajo en calorías, galletas de arroz…
  • ¿Helados? Sí, siempre y cuando los vayas a quemar nadando, paseando por la playa, jugando a las palas… Siempre mejor los de hielo y los tradicionales, más artesanos y con menos grasas y azúcares añadidos. Mejor durante el día, antes de la cena.
  • Come. Nunca es buena idea saltarse comidas, pero menos aún en la playa, donde corres el riesgo de sufrir una insolación o un golpe de calor. Aguantando muchas horas sin comer sólo conseguirás un déficit nutricional y acabar comiendo de forma descontrolada y en mayor cantidad. Aunque no tengas hambre, haz una pequeña ingesta (lo ideal son cinco diarias) para controlar el hambre y mantener activo el metabolismo. Aprovecha que estás en la costa para comer más pescado, es un alimento cardiosaludable y bajo en calorías.
  • Muévete. Aprovecha las posibilidades que te ofrece la playa para hacer ejercicio de forma natural: pasear, bañarte, nadar, correr. Y ¿por qué no? Hacer un curso de vela, de surf, jugar al voley…
  • De copas. El alcohol es tu mayor enemigo en verano. Si no tienes cuidado, puedes ingerir alcohol demasiadas veces al día – en las comidas, por la tarde, de noche de fiesta…-, algo que no harías durante tu vida normal. Todas las calorías provenientes del alcohol son vacías, es decir, no te aportan nutrientes, sólo te engordan. ¿Cómo quemarlas? Dando un paseo después de comer y bailando mientras te tomas las copas por la noche. Recuerda que las combinaciones más calóricas son siempre las de las alcohol + refresco (al menos pídelo light); así que no pases de dos. Mejor una copa de vino blanco o una cerveza.

En la montaña

Ir al monte da mucha hambre y te puedes permitir hacer comidas más energéticas, siempre y cuando camines o realices algún esfuerzo físico importante. Si tus vacaciones de montaña van a ser activas, no sólo tienes que pensar en comer bien para mantener tu línea sino para que tu cuerpo rinda frente al esfuerzo físico. Ten en cuenta:

  • Energía rápida. Si vas a hacer trekking, escalada o cualquier otra actividad en la montaña, llena tu mochila de agua, bebidas energéticas, frutos secos, barritas de cereales y fruta.
  • Desayuno. En la montaña, es la comida más importante del día. Procura que incluya una ración de hidratos de carbono (cereales, pan…), otra de proteínas (fiambre, frutos secos, huevo, leche…), fruta fresca, zumo, yogur… Jamás te pongas la mochila sin haber desayunado. Si quieres cuidar la línea, dale prioridad a las proteínas.
  • Comilonas. En los pueblos de montaña se suele comer muy bien, pero también se trata de comidas energéticas, abundantes y algo pesadas. Intenta no mezclar demasiados hidratos de carbono con proteínas (por ejemplo carne y patatas) y procura tomar de postre una infusión o fruta. Los dulces, aunque sean caseros, mejor en la merienda o en el desayuno. Y lo mismo con el pan, en la comida te añadirá demasiadas calorías.
  • Horarios. Si vas a tener unas vacaciones activas, procura comer de forma inteligente, más si eres una persona delgada: para tener siempre energía cuando hagas esfuerzos físicos lo ideal es comer pequeñas cantidades de alimentos sanos cada tres horas más o menos.
  • Cuidado con la cena. Después de un día caminando, en el río o jugando con tus hijos, tendrás mucha hambre. Procura no pasarte con la cena y, si comes abundante, sal a dar un buen paseo antes de irte a dormir.

De viaje turístico

Visitando ciudades a pie se gastan muchas calorías, algo que puedes aprovechar para mantener tu línea e incluso bajar de peso. Es importante que comas bien para tener energía durante todo el día, pero siguiendo estos trucos incluso podrás bajar de peso:

  • Desayuna fuerte. Es el momento de permitirte los caprichos: pan, cereales, un mini bocadillo, fruta… Pero prescinde de la bollería industrial, aunque lo quemes después, son grasas poco saludables para tu organismo.
  • Come entre horas. Si vas a caminar mucho, no pases demasiadas horas sin comer (más de cuatro), puedes sufrir una bajada de glucosa que te haga frenar tu ritmo bruscamente. Toma pequeños tentempiés: fruta, frutos secos, un sándwich, un helado incluso. Pero apártate de los snacks (patatas, golosinas, chocolatinas…).
  • Cuidado con la cena. A todos nos pasa: después de muchas horas andando, nada como un buen plato de pasta para cenar… que luego se acumulará en tu cuerpo si te vas inmediatamente a dormir. Cambia el orden: toma la pasta o el arroz al medio día, cuando aún tienes muchas horas para quemarla, y cena a base de proteínas (pollo, pescado, carne…). El resultado en tu línea será espectacular.
  • Contrólate en el viaje. Las zonas duty free y las gasolineras están llenas de tentaciones calóricas a las que es difícil resistirse. Y no todo vale simplemente porque estés de vacaciones, sé coherente con tu dieta habitual. Pasa de largo por la zona de las chocolatinas y snacks salados y vete hacia el agua, las bebidas sin azúcar, los frutos secos, la fruta…

All Inclusive: Cuidado con el buffet libre

Tener mucha comida a tu disposición puede hacerte comer más de lo que necesitas. Ponte límites, no renuncies a probar cosas apetecibles pero repártelas en días diferentes. Intenta comer más o menos tus cantidades habituales, algo más si vas a hacer algún esfuerzo físico durante el día.

Procura coger cantidades moderadas y, si tienes más hambre, levántate a por algo más.

Pero no lo hagas al revés. En las comidas, el buffet suele tener muchos platos de pasta, patatas, fritos… Intenta no abusar de ellos o tomar pasta sólo al medio día.

Elige siempre una ensalada o verduras como acompañamiento y dale prioridad a los platos sencillos a base de proteínas: pollo asado o a la plancha, carnes, pescados, huevos… De postre, sáltate la parte de las tartas y elige fruta fresca, yogures o un helado de hielo.

La mejor bebida, excepto alguna copita de vino, es el agua, no comas nunca con refrescos. En la mesa, no utilices el salero para dar más sabor, acostúmbrate al sabor de los alimentos y así evitarás la retención de líquidos.

Fuente: alimentacion-sana

 

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