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Publicado por el sep 29, 2017 en Salud y Nutrición | sin comentarios

COMPRAR BIEN PARA COMER MEJOR

COMPRAR BIEN PARA COMER BIEN

La primera vez que alguien llega a nuestro método, procuramos identificar cuáles pueden ser las causas que estén llevando a esa persona a aumentar de peso o a mantener un peso que no sea saludable. Entre ellas puede haber múltiples factores, pero uno que se repite una y otra vez es la falta de organización. Llevamos un ritmo de vida en el que muchas veces es difícil compaginar las tareas de casa con el trabajo fuera de casa, los niños, los padres…Cuando el ritmo de vida es muy ajetreado, uno llega a marcarse prioridades y muchas veces, llevar un estilo de vida saludable no suele ser una de ellas y por lo tanto, no se le presta suficiente atención. Se deja el ejercicio de lado, se deja de hacer las 5 comidas para aprovechar el tiempo, se recurre a comidas precocinadas o comida rápida, o en algunos casos a comerse algún “pintxo” en algún bar para poder seguir con ese ritmo diario y no “perder” el tiempo.

Un comentario muy escuchado en nuestra consulta, suele ser el de “no sé por qué estoy así, si yo no como tanto”. Y probablemente sea verdad que la cantidad de comida que se coma en el día no sea grande, pero sea un tipo de alimentación desequilibrada y poco saludable. Cuando las situaciones anteriormente mencionadas se mantienen en el tiempo pueden provocar problemas de sobrepeso y obesidad, aunque se tenga la percepción de no estar comiendo grandes cantidades de comida.

Una de las claves para poder alimentarse mejor, es organizarse mejor, con lo que realizar una compra semanal adecuada se hace imprescindible. Para ello es fundamental seguir los siguientes consejos:

1) Planificar el menú semanal de la casa. Puede parecer un trabajo costoso, pero sólo nos costará el primer menú, los demás serán basados en este primero y por lo tanto, muy similares.

2) Una vez preparado el menú semanal se preparará la lista de la compra, para tenerla hecha a conciencia y no olvidarse de ningún detalle.

3) Es primordial tener en cuenta la hora del día en la que vamos a ir a hacer la compra. Siempre será mejor ir después de haber comido algo. Las tentaciones estarán ahí igual, pero estando saciad@s siempre seremos más capaces de no caer en ellas.

4) Más mercado, menos supermercado. En el mercado siempre obtendremos alimentos de temporada y de menos manipulación, con más sabor y mayor valor nutritivo. En los supermercados, en cambio, disponemos de alimentos precocinados que no son una opción saludable por su alto contenido en sal, grasas y azúcares.

5) Los siguientes alimentos deben ser indispensables para llenar la despensa de casa: arroz y pasta integral, legumbres, biscotes integrales, copos de avena o cereales integrales sin azúcar, verduras en conserva, pescado y marisco en conserva (atún, pulpo, mejillones…), tomate triturado en conserva, frutos secos naturales, especias, ajo y cebolla, aceite de oliva…

6) En el frigorífico no deben faltar: frutas y verduras de temporada, lácteos desnatados (yogur, leche, queso…), bebidas vegetales, crema de verduras, huevos, pechuga de pavo en lonchas, jamón serrano…

CESTA DE LA COMPRA

7) El congelador también es un buen recurso en muchas ocasiones. Debe tener verdura congelada, pescado congelado, carne blanca congelada y pan integral congelado.

8) Presta atención a las etiquetas: la información que nos aportan debe ser real, pero depende de la manera en la que se enfoque esa información nos pueden confundir. Por ejemplo, un producto con la denominación “light” no significa que sea un alimento saludable y contenga pocas calorías, simplemente que contiene un porcentaje menor de calorías que su producto original.

9) En la información nutricional hay que fijarse en lo siguiente: calorías que aporta, cantidad de hidratos de carbono (sobretodo azúcares), cantidad y tipo de grasa, fibra que contenga (cuanta más mejor), cantidad de sal…

10) También nos debemos fijar en los alérgenos (en caso de que haya alguna intolerancia o alergia) porque es posible que ni siquiera pensemos que pueda haber esa sustancia en un alimento y nos sorprendamos. Y también los colorantes, conservantes, aditivos… que contenga. Cuanto mayor sea el número de estos, más procesado será el alimento y por lo tanto, menos saludable.

Seguir estos diez consejos no implica que el trabajo esté conseguido, pero teniendo a mano los recursos necesarios para poder alimentarnos mejor, el camino nos resultará más fácil y podremos poco a poco ir haciendo los cambios necesarios para poder llegar a nuestro objetivo: conseguir un peso saludable.

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