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Publicado por el may 20, 2012 en Otros artículos de interés | sin comentarios

La siesta y la grelina

Dicen los expertos que dormir bien para adelgazar es el mejor método para bajar de peso. Según diversos estudios, existe un neurotransmisor clave, que regula el sueño y el apetito. Miles de personas poseen un peso superior al que deben y no sólo afecta al plano estético, sino que incide directamente sobre su salud.

Comer saludablemente y realizar ejercicio físico inciden directamente en mantener el peso adecuado, pero también dormir más horas, constituye una eficiente lucha contra la obesidad.

Varios estudios han dado a conocer los múltiples beneficios, que produce la siesta sobre la obesidad, especialmente en niños. La calidad del sueño afecta directamente a los ciclos circadianos y cuando estos ritmos se alteran, se descompone el metabolismo, produciéndose el aumento de peso.

Los individuos que dormían menos, como unas cinco horas, son un 60% más obesos que los que dormían una media de siete u ocho horas o más; además los niños que dormían menos de lo necesario desde los tres años, tienen más probabilidad de padecer sobrepeso a los siete años.

Es importante señalar  que la falta de sueño eleva los niveles de grelinas.

La Grelina es una hormona que se sintetiza fundamentalmente en el tubo digestivo
1) a nivel central estimula la secreción de GH, prolactina y ACTH, en una proporción mayor que el GHRH;
2) Estimula a neuronas que expresan el neuropéptido Y y las orexinas A y B, ejerciendo una acción orexígena.

Sin embargo el papel más relevante y que cobra ahora un inusitado interés es la relación de la Grelina con el control del apetito y el peso corporal.

Se ha demostrado que las concentraciones de Grelina se incrementan antes de comenzar a comer, siendo una de  las señales que iniciarían el acto de comer. También estimula la motilidad y acidez gástrica que acompaña precisamente a los prolegómenos de la comida. Una vez se produce la ingesta, sus concentraciones disminuyen. Es una hormona orexígena potente, no sólo porque facilite el inicio de la comida sino que produce aumento de peso.
En este sentido, sería contrapuesta a la acción saciante de la CCK, que permitiría al individuo comer raciones más pequeñas, pero con una mayor frecuencia, por lo que el peso final no se modificaría.

Las concentraciones de Grelina se encuentran paradójicamente disminuidas en obesos, como un mecanismo de “down-regulation”, restituyéndose sus niveles cuando se adelgaza. Esto podría explicar, en parte, por qué se regana peso tras haber alcanzado una meta determinada: si los niveles de Grelina se incrementan, se reanudan los estímulos para comenzar a comer.

Otras observaciones que apoyan esta relación Grelina-control de apetito podemos observarla en otras situaciones: por ejemplo, el síndrome de Prader Willi presenta concentraciones 4-5 veces más elevadas de Grelina que obesos del mismo IMC, pudiendo explicar parte de la hiperfagia que presentan estos sujetos. En el lado opuesto, se ha verificado que cuando se excluye al tubo digestivo del contacto de nutrientes, como el tratamiento con sueroterapia o nutrición parenteral, las concentraciones de esta hormona descienden bruscamente. Estas bajas concentraciones de Grelina, en estas circunstancias, podría igualmente explicar la sensación de hiporexia durante la administración intravenosa de solutos o nutrientes.

Si excluimos a la cavidad gástrica del contacto de nutrientes, las concentraciones de Grelina disminuyen, como sucede en pacientes gastrectomizados o en obesos que han sido sometidos a una cirugía mixta restrictiva con by-pass asociado. El cortocircuito gástrico que se realiza (de poca longitud) no justifica la aparición de malabsorción y, sin embargo las pérdidas de peso se mantienen a más largo plazo que con técnicas restrictivas. Los autores sugieren que las bajas concentraciones de Grelina que se han observado en las cirugías mixtas-derivativas explicaría el éxito de dichas intervenciones a largo plazo como tratamiento de la obesidad mórbida.

En suma, en esta revisión se hace un repaso extenso a las acciones de esta interesante hormona que parece tener un papel primordial en el control del apetito a corto plazo y del peso corporal a medio y largo plazo. También se abre una nueva vía de investigación en el campo de la terapia farmacológica con el desarrollo de agentes que bloqueen la acción de la Grelina.

 

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